La familia materna sospecha que alguien mandado por Bretón retiene a los niños

La familia materna de Ruth y José, los niños desaparecidos el pasado 8 de octubre en Córdoba, albergan sospechas de que la familia paterna está protegiendo a José Bretón “y miente para ello y eso lo sabe la Policía”, según ha podido saber este diario de fuentes próximas al caso. Además, los Ortiz, que residen en Huelva, creen que forma parte de la estrategia del padre de los niños –en prisión desde el 21 de octubre por detención ilegal cualificada por desaparición de menores y denuncia falsa– y todos estos datos no han hecho sino alimentar la esperanza de la familia materna, que quiere creer que una persona mandada por José Bretón mantiene secuestrados a los niños.

De hecho, según ha podido averiguar este diario, la aportación de la madre de los pequeños, Ruth Ortiz –quien se personó en el caso como acusación particular para conocer las actuaciones y poder ayudar en la medida de lo posible a la investigación–, está resultando esencial para poder contrastar las declaraciones de José Bretón y de la familia paterna, en especial para desmontar la versión dada una y otra vez por el padre de los niños.

Cabe recordar que la madre, el hermano, la hermana y el cuñado de Bretón declararon el 17 de noviembre ante el juez que instruye la causa, José Luis Rodríguez Lainz, para ratificar la versión del recluso. La madre, incluso, llegó a decir al magistrado que era “imposible” que su hijo “pudiera hacerle daño a los niños”.

Cuando acabó esta diligencia judicial, el abogado de Bretón, José María Sánchez de Puerta, expuso la versión, de la que dudan en Huelva. El letrado relató que los hechos verificados por los familiares de Bretón apuntan a que los niños estuvieron en casa de la hermana de su cliente desde las 10.00 hasta sobre las 13.30 horas y los recogió en coche para llevarlos a casa de los abuelos, en La Viñuela.

“No discutieron” los abuelos con Bretón, desmintiendo de esta forma un rumor propagado en varios medios. Sobre las 13.45 horas, el padre y los niños enfilaron hacia la parcela de Las Quemadas Altas, donde permanecieron hasta cerca de las 17.30 horas.

“No tuvo nunca el teléfono apagado”, puntualizó Sánchez de Puerta, pero “sí que estuvo sin cobertura 20 o 25 minutos”. Desde allí llamó a su hermana para quedar en el parque Cruz Conde, y cuando llegó llamó a su hermano (18.08) para comunicarle que ya estaban allí.

Bretón sostiene que aparcó el coche cerca de las pistas de El Fontanar y se dirigió al parque por uno de los laterales. Soltó a los niños de la mano y se sentó en una barra de ejercicio. Se distrajo un momento y los perdió de vista. Llama a su hermano para decirle primero que se le había perdido un niño y luego le volvió a llamar para decirle que tampoco veía al otro. Luego llamó a su hermana, a la Policía y al 112 y avisó en la Ciudad de los Niños.

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